- Nov 28, 2025
El mercado de IP en el cine: nuevas oportunidades
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La propiedad intelectual (IP) es hoy el motor clave del cine mundial. Cada vez más productoras apuestan por historias conocidas (novelas, cómics, videojuegos, documentales, podcasts, etc.) para garantizar audiencias fieles y franquicias rentables. Según Ampere Analysis, más de dos tercios de las 100 películas y series más populares de 2024 se basaron en IP ya existentes. Aunque solo el ~12% de los estrenos (2020-2024) provenía de adaptaciones, estas producciones concentran la mayor parte de la demanda de espectadores. Es decir, las historias familiares dominan la conversación cultural: más del 70% de las 100 películas más vistas en 2024 fueron adaptaciones.
Estos datos revelan que los estudios prefieren IP consolidadas: en tiempos de recesión en guiones originales se invierte más en franquicias probadas. La estrategia es clara: formatos con audiencia previa minimizan el riesgo. Se busca rentabilizar los éxitos masivos porque, como advierte el académico Thomas Leitch, “en cuanto una propiedad intelectual parece exitosa es inmediatamente adaptada”. Grandes éxitos recientes lo demuestran: por ejemplo, Netflix estrenó Arcane (basada en el videojuego League of Legends) y HBO prepara The Last of Us (serie del videojuego homónimo, aclamado por la crítica). Incluso obras periodísticas llegan a la pantalla: la investigación Fariña sobre narcos gallegos ya inspiró obra de teatro, cómic y serie. En la práctica, editoriales y estudios asisten a ferias de videojuegos (E3), libros (Fráncfort) o cómics buscando el próximo fenómeno, entendiendo que cada éxito puede convertirse en IP de cine.
Fuentes de IP: libros, cómics, videojuegos y otras historias
Los estudios alimentan sus catálogos en diversos medios: libros, cómics, videojuegos, documentales, podcasts y hasta obras de teatro. Cada fuente ofrece ventajas específicas, pero todas comparten audiencia preexistente.
Libros y novelas: Grandes historias literarias se adaptan a cine o series con frecuencia. Hollywood y las plataformas de streaming compiten por estos derechos, buscando historias con huella internacional. Por ejemplo, Netflix lanzó en 2024 la esperada serie de Cien años de soledad de García Márquez y produjo Pedro Páramo de Juan Rulfo. Max (HBO) también adaptó Como agua para chocolate de Laura Esquivel con éxito. Esta fiebre por autores latinos obedece a la “creciente obsesión de Hollywood por adquirir los derechos de los libros para producir contenidos”, especialmente históricos o de autores consagrados. En España hay ejemplos recientes: la novela Patria (Fernando Aramburu) pasó al cómic y a una exitosa serie de TV. De hecho, las adaptaciones literarias crean un “efecto dominó” que atrae a nuevos públicos –cada obra literaria convertida en película o serie amplía la audiencia original, según especialistas.
Cómics y novelas gráficas: El cine de superhéroes es la manifestación más visible de IP de cómic, pero el potencial va más allá de Marvel/DC. Cómics españoles o latinoamericanos y novelas gráficas también alimentan el cine. Un informe de mercado resalta que “la creciente adaptación de los cómics en series populares, franquicias de películas y videojuegos se ha convertido en una tendencia clave”. En la práctica, editoriales y plataformas se asocian para extender estas historias. Por ejemplo, Dark Horse Media colabora estrechamente con Netflix para adaptar sus cómics a series y películas. Editoriales locales han visto cómo personajes icónicos de tebeos cobran vida: la película de Mortadelo y Filemón (Javier Fesser, 2014) demostró el interés en IP españolas, así como proyectos recientes de Marvel en español. Además, los webcómics (“webtoons”) ganan terreno, ofreciendo material fresco apto para pantallas grandes.
Videojuegos: Hasta hace pocos años las películas basadas en videojuegos eran “veneno para la taquilla”, pero esa percepción cambió drásticamente. En 2023 el público dio un vuelco hacia las adaptaciones de videojuegos: Super Mario Bros. La película recaudó más de 1.000 millones de dólares en el mundo, ubicándose por encima de todos los filmes de superhéroes estrenados ese año. En abril de 2025 Minecraft: La película debutó con 162 millones en su primer fin de semana en EE.UU. (342 millones globales) con un presupuesto estimado de 150 millones, batiendo récords como la mejor apertura de un filme basado en videojuego. Profesores y analistas ya hablan de un “diluvio” de adaptaciones tras estos éxitos. De hecho, hay al menos 35 películas de videojuegos en desarrollo. Ampere Analysis destaca que la popularidad de películas basadas en cómics empezó a declinar tras 2021, mientras que la propiedad intelectual del mercado de videojuegos ofrece ahora un rendimiento comparable y una demanda creciente, evidenciado por éxitos como Mario Bros y The Last of Us.
Documentales, podcasts y otras fuentes: El contenido audiovisual contemporáneo también busca inspiración en formatos no ficticios. Documentales o investigaciones reales pueden servir de base para películas y series dramáticas (por ejemplo, series sobre crímenes basadas en reportajes). Los podcasts son quizá el caso más emblemático: estudios señalan que estas producciones son la siguiente “mina de oro” de Hollywood. HBO Max, por ejemplo, produjo Heaven’s Gate: The Cult of Cults a partir de un podcast existente. Asimismo, Broadway y musicales populares suelen reconvertirse a cine (Hamilton, West Side Story), lo que demuestra que cualquier formato con audiencia cautiva —ya sean libros, cómics, videojuegos, documentales o incluso obras de teatro— es considerado una IP valiosa para el cine.
Estrategias para capitalizar las IP
Dado este contexto, los estudios de cine han refinado sus estrategias para aprovechar las IP:
Análisis de mercado y datos: Se emplean informes y estudios (Ampere, Parrot, etc.) para evaluar la fuerza de una IP. Por ejemplo, Ampere muestra que los títulos basados en IP existentes retienen alrededor del 20% de todos los encargos de cine y TV entre 2022-24, lo que refleja confianza del sector en estas propiedades. Paralelamente, Parrot señala que, aunque solo <12% de los estrenos provengan de IP, estas películas concentran la mayoría de la audiencia global. Las productoras analizan ventas de libros, descargas de videojuegos, tráfico web y redes sociales para estimar el “fan base” de la IP. Por ejemplo, la franquicia de un videojuego con 50 millones de jugadores potenciales ofrece un punto de partida más seguro que un guion original desconocido.
Selección de IP populares: Se privilegian obras con públicos masivos o nichos muy fieles. Un caso paradigmático es la adaptación internacional: la comedia española Machos Alfa de Netflix fue reversionada con reparto local en Alemania, Francia, Italia y Países Bajos. Esto demuestra cómo una IP probada en un país puede reinventarse para otros mercados. En general, se busca IP con reconocimiento global o potencial multiplataforma, de modo que merezca la inversión.
Desarrollo de franquicias narrativas: Desde el inicio del proyecto se planifican universos expandibles (secuelas, spin-offs, precuelas, crossovers). Las productoras calculan no solo la película o serie en sí, sino todo el ecosistema: juegos asociados, cómics complementarios, merchandising, parques temáticos y más. Siguiendo el modelo Marvel, se construyen «universos cinematográficos» donde cada personaje o historia da pie a nuevas entregas. Esta estrategia prolonga la vida útil de la IP y maximiza el retorno.
Estrategias transmedia: Se integra la IP en múltiples formatos simultáneamente. Por ejemplo, un estreno de película puede acompañarse de serie de televisión, videojuegos, cómics y contenido digital relacionado. Así se fideliza al público. Las redes sociales y experiencias interactivas (realidad virtual, AR) también se utilizan para promocionar y expandir la narrativa.
Coproducciones internacionales: Adaptaciones grandes suelen requerir alianzas globales. Productoras hispanas pueden asociarse con estudios extranjeros (p.ej. españoles con México o Argentina) para cofinanciar proyectos basados en IP iberoamericanas. Esto facilita distribuir en varios mercados y reducir costes compartidos. Plataformas OTT (Netflix, Amazon, Disney+) suelen invertir en coproducciones de IP con atractivo global, sobre todo si el contenido es en español, dado el enorme mercado de 600 millones de hispanohablantes.
Protección y negociación de derechos: Es esencial asegurar contratos de licencia claros. En la práctica, las empresas especializados (agentes de derechos, ferias internacionales) analizan el perfil de la IP: número de países traducidos, ventas acumuladas, fecha de expiración de derechos, etc. Esta diligencia busca maximizar el potencial de explotación sin conflictos legales.
En resumen, las estrategias se centran en minimizar el riesgo y maximizar el alcance: se eligen IP con audiencias existentes y posibilidades de expansión. Como concluye Ampere, los estudios invierten en personajes queridos porque así aseguran captar “fanáticos” y mantener su interés.
Oportunidades en España y Latinoamérica
El mercado hispano ofrece ventajas únicas para las IP cinematográficas. España es hoy uno de los centros globales de producción audiovisual: lidera la UE en producción de ficción para plataformas (39 títulos en 2022), y en 2023 alcanzó 53 series propias (un 33% de la producción europea). Gran parte de este boom es para streaming, que ve en el español una oportunidad de mercado de 600 millones de hablantes.
Para los profesionales del cine en España, Argentina, México y otros países de la región, esto significa que hay una demanda creciente de contenido localizado pero exportable. Plataformas como Netflix y Amazon buscan IP con sello iberoamericano: han adaptado obras literarias latinoamericanas de prestigio y fomentan proyectos originales en español. Ejemplos inmediatos: Netflix desarrolla Mafalda, serie animada basada en el cómic argentino de Quino; Televisión Española coprodujo El Cid (inspirada en leyendas históricas españolas); productoras mexicanas han llevado obras literarias (como novelas policiacas o históricos) a la pantalla grande; y Latinoamérica en general exporta series como Narcos o La Casa de Papel (basada en idea española). Además, con costes de producción más bajos que en EE.UU. y un equipo técnico altamente profesional, las adaptaciones en español pueden generar alto valor global.
Por su parte, la presencia creciente de hispanohablantes globales abre oportunidades para que IP locales sean rentables internacionalmente. Un libro argentino o un cómic español, por ejemplo, al adaptarse en serie o película puede expandir su público a toda la comunidad latina en EEUU, Europa y el resto del mundo, gracias al efecto “fidelidad lingüística”.
En resumen, el sector hispano está en posición de oro: cuenta con industrias creíbles (España, México, Argentina, Colombia) y contenido cultural rico. Al enfocar las adaptaciones hacia narrativas propias (desde la Guerra Civil hasta la mitología latinoamericana o el realismo mágico), los cineastas pueden diferenciarse y conquistar audiencias globales ansiando nuevos relatos.
Audiencia potencial y evaluación de franquicias
¿Cómo saber si una IP vale la pena? Los estudios combinan análisis cuantitativos y cualitativos para predecir audiencia y viabilidad de franquicia:
Base de fans actual: Se mide cuántas personas conocen la historia original. Por ejemplo, un libro con millones de ejemplares vendidos, un videojuego con decenas de millones de jugadores activos o un cómic con edición en muchos países indica un público potencial amplio. Además, se analizan seguidores en redes sociales, foros especializados, fandoms y tendencias de búsqueda. Ampere halló que el “volumen de búsquedas” de franquicias de cómics clásicas ha caído desde 2021, mientras que el interés en videojuegos sube con éxitos recientes.
Comparables previos: Se examinan proyectos similares. Si otra película o serie basada en esa IP (o en IP del mismo autor, género o temática) funcionó bien, es buena señal. Por ejemplo, el éxito de las películas de Marvel enseña que los superhéroes venden, pero también advierte sobre saturación; el auge de Mario y Minecraft demuestra ahora que los videojuegos más populares pueden tener ventas millonarias. Con estos datos, se proyectan cifras de taquilla o audiencia en plataformas.
Métricas de demanda: Informes como Parrot Analytics miden la demanda global: aunque pocos estrenos sean IP nuevas, estas concentraron la mayoría del interés. En 2024, más del 30% de la demanda total de series vino de adaptaciones y spinoffs. Esto indica que las IP conocidas siguen atrayendo espectadores. Los estudios revisan rankings de streaming, valoraciones (IMDb, Rotten Tomatoes) y uso de trailer.
Potencial de franquicia: No basta con un hit; la historia debe permitir continuidad. Se evalúa si la IP puede generar secuelas, spin-offs (serie derivada, precuela, secuela, personajes secundarios, etc.), productos de licencia (juegos móviles, libros complementarios) y merchandising. IP con mundos expansibles (ej. universos fantásticos o historias con múltiples líneas argumentales) son preferibles porque pueden repartirse en varias entregas.
Riesgos: También se pondera la originalidad de la IP y el riesgo de fanáticos insatisfechos. Algunos proyectos basados en libros muy queridos o videojuegos altamente narrativos (como The Last of Us) requieren respeto riguroso al material original para no alienar a la audiencia. Sin embargo, el beneficio de contar con un público built-in suele justificar el riesgo.
Conclusión
Los estudios de mercado confirman esta filosofía: pese a que el número de estrenos IP ha bajado (12%), su audiencia domina. En efecto, los títulos basados en sagas existentes explican la mayoría de la recaudación global de taquilla y el binge-watching en plataformas. Por eso, como conclusión, los expertos recomiendan a los cineastas hispanos aprovechar al máximo libros, cómics, videojuegos y otros formatos alternativos. Estos no solo ofrecen contenidos probados, sino que también permiten planificar franquicias sólidas. Proyectos bien elegidos pueden generar «universos» propios: secuelas, adaptaciones internacionales y merchandising, multiplicando ingresos.
En definitiva, calidad y datos sobre cantidad. Una IP debe elegirse por su valor narrativo y su base de fans demostrable. Los enlaces de autoridad lo refuerzan: estudios independientes señalan que adaptar historias exitosas sigue siendo la estrategia más eficaz para impulsar audiencias. Para los profesionales del cine en España, Argentina, México y el resto de LATAM, el mensaje es claro: explorar otras fuentes narrativas más allá del guion original —libros, cómics, videojuegos, documentales, podcasts y más— abre nuevas oportunidades de mercado. Con análisis profundos de la audiencia y planes transmedia, estas IP pueden convertirse en franquicias multimillonarias y llegar a audiencias globales deseosas de historias cautivadoras.
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